Enfernedad Física y Enfermedad Mental
El
concepto de enfermedad en su comienzo, fue difuso y centrado esencialmente en
el cuerpo. No había sino enfermedades corporales. En el siglo XVIII, período
más conocido como el Siglo de Las Luces con la Ilustración, etapa conocida como
Iluminista, se creía que con la luz de sus obras iban a despejar las tinieblas
y a iluminar siglos de oscurecimiento. En esta época el hombre salía de su
culposa minoridad como establecía Kant, aparecen la psiquiatría y las
enfermedades mentales diferenciadas del tradicional origen de la medicina
hipocrática. A partir de ese momento hay enfermedades físicas u orgánicas, de
las que se ocupan los médicos, y otras, las nerviosas y mentales que se
manifiestan por tristeza o angustia, manía o melancolía, fobia u obsesiones, neurosis
o psicosis y psicopatías.
Es
necesario comprender cómo se genera el trastorno mental, probablemente en la
interacción entre el organismo humano y su medio, o quizás mejor aún, en la
construcción de cada conciencia individual entre otros tantos factores. La vida
humana es una aventura que cada persona puede protagonizar con éxito o
desacierto según su propio estilo personal. En algunos casos, las adversidades
son resueltas creativamente. En otros, las resoluciones erróneas y los
contratiempos son de tal magnitud que el ser humano naufraga. Entonces aparecen
los síntomas. Supuestamente los aciertos en este desarrollo argumental conducen
a la salud y los errores a la enfermedad (mental).
Lo
primero que se detona es la angustia. La angustia como sentimiento negativo, es
un extraño desasociego interior que desarma la paz que caracteriza una
existencia positiva. La angustia implica una señal de alarma, avisa de la
existencia de una crisis o conflicto. El núcleo de toda patología se sustenta
en un estado angustioso.
De
esta base de angustia central partirían las configuraciones más diversas que
presentan los síntomas. En un intento desesperado de huir para contrarrestar el
sentimiento atroz que entrañan la angustia y la melancolía.
De
lo anteriormente mencionado se podría concluir que resulta muy importante el
poder y permitirse pedir ayuda a profesionales vinculados al ámbito de la
psicología, ya que esta última brinda un espacio para cada particularidad y
constituye una experiencia emocional correctiva dentro de un proceso acordado,
cuidado, confidencial y profesional, como lo es la consulta psicológica.
Licenciada en Psicología Ana Laura D´Agostino


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